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Sólo el amor de Dios es real I

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  • Sólo el amor de Dios es real I

    Dios dijo: “La nación china que ha sido corrompida por miles de años ha continuado hasta el día de hoy. Todo tipo de virus continúan expandiéndose y se están esparciendo en todas partes como la plaga; sólo ver las relaciones de las personas es suficiente para ver cuántos virus están en las personas. Es extremadamente difícil para Dios desarrollar Su obra en un área tan herméticamente cerrada e infectada por los virus. Las personalidades de las personas, los hábitos, la manera en la que hacen las cosas, todo lo que expresan en sus vidas y sus relaciones interpersonales, todo está roto más allá de lo concebible […]” (‘La senda… (6)’ en “La Palabra manifestada en carne”). La revelación en las palabras de Dios me hizo ver la manera en que la corrupción de Satanás hace que las relaciones entre las personas no sean normales, porque todas están basadas en la filosofía de vida de Satanás, y no contienen ni siquiera una pizca de verdad. Sin la salvación de Dios, mis ojos todavía estarían tapados y mis emociones atrapadas, pero experimentar la obra Dios me hizo entender la esencia de lo que significa “ayudarnos el uno al otro” y me mostró la verdad de la amistad, del amor, del cariño familiar. Vi que sólo las palabras de Dios son la verdad, y que solamente viviendo por las palabras de Dios podríamos escapar de la influencia de Satanás, y que sólo comportándonos de acuerdo con la verdad podríamos tener una vida significativa.

    Mis padres eran cristianos, y en ese tiempo, nuestra fe en Jesús nos dio mucha gracia. En especial en los negocios, Dios nos bendijo mucho en cuanto a las comodidades materiales. La mayoría de mis parientes no estaban en una posición tan acomodada como nuestra familia, y mis padres les proveían financiera y materialmente. Mis parientes tenían mucho respeto por mis padres, y, naturalmente, a mí me veían de la misma manera. Esa fue la clase de ambiente privilegiado en el que crecí. Pensaba que mis amigos y mis parientes eran maravillosos, y no importaba lo que la familia necesitara, ellos estarían dispuestos a ayudar.

    En 1998, toda mi familia aceptó la obra del Dios Todopoderoso, y debido a nuestro deseo por obtener bendición y también debido a que era un campo difícil, dejamos nuestro negocio familiar. Algunos de nuestros amigos y parientes trataron de persuadirnos de no hacerlo y nos decían: “Es una pena que dejéis un negocio que os tomó tantos años construir”. Otras personas se burlaban de nosotros a nuestras espaladas y decían que habíamos ganado lo suficiente y que ya no necesitábamos nada más. Escuchar estas cosas nos entristecía, pero de todos modos decidimos dejar el negocio. Aunque había aceptado la obra de Dios Todopoderoso, todavía no entendía nada sobre la corrupción de la humanidad, y por ese motivo mi corazón seguía anhelando este mundo. Pasé días comiendo, bebiendo y yendo de juerga con mis mejores amigos y parientes, y como yo gastaba generosamente, tenía cada vez más amigos, y cada vez más reuniones con compañeros, fiestas, cumpleaños y bodas de amigos y compañeros, y no se podían realizar otros acontecimientos si no me invitaban, porque yo era demasiado “importante”. Aparte de eso, cada domingo tenía que recoger y dejar a mi novia, y a menudo salíamos juntos. En ese tiempo, aunque nunca había faltado a ninguna de mis tres reuniones semanales en la iglesia, seguía sin tener el más mínimo entendimiento sobre las palabras de Dios, mi corazón seguía vagando en el mundo, y mi creencia en Dios se sentía como un yugo de reglas. Pero Dios usó los ambientes para hacerme entender la verdad. Me mostró que las relaciones entre las personas están basadas solamente en el interés mutuo, y que no existe ningún sentimiento verdadero ni amor en ellas.

    Después de que el negocio se cerró, mis padres repararon la casa y tuvieron que pagar mi educación y la de mi hermana, de tal manera que los ahorros de mi familia casi habían desaparecido en unos años, y debido a que mis ingresos dependían de mi familia, reduje mis propios gastos. Cada vez que podía, evitaba las reuniones y las bodas, grandes o pequeñas, y así mi círculo de amigos comenzó a reducirse, y, a los ojos de mis amigos, mi posición empezó a ser cada vez más y más baja. Como la fortuna de mis amigos más pobres y la de mis parientes mejoraba, tampoco se juntaban muchos con nosotros. Este período fue de refinamiento para mí porque sentía que no tenía ningún lugar en el corazón de otros. Especialmente mi novia, que se volvió más distante porque yo no gastaba dinero de la forma tan generosa como en el pasado, y, finalmente, me abandonó por otro en el 2001. Cuando lo supe, no pude aceptar que fuera cierto. No lo demostré por fuera, pero el saberlo fue como un cuchillo clavado en mi corazón. Yo le era leal, mis esfuerzos por ella eran sinceros, así que, ¿por qué recibí esa traición a cambio? Así terminó nuestra relación de cinco años. No sabía cómo perdonarla, así que lo único que pude hacer fue enterrar el dolor muy profundamente en mi corazón. Después de eso, odiaba que otras personas mencionaran el incidente. No podía entender cómo me podía haber pasado una cosa así. Entonces, un día, vi este pasaje de la palabra de Dios: “La mayoría de las personas viven en el inmundo lugar de Satanás, y sufren su burla; él les toma el pelo de una forma y de otra, hasta que están medio muertos, soportando todas las vicisitudes, todas las dificultades del mundo humano. Después de jugar con ellos, Satanás pone fin a su destino. Y así, ellos van pasando toda su vida en el aturdimiento de la confusión, sin disfrutar ni una vez de las buenas cosas que Dios ha preparado para ellos, sino dejándose perjudicar por Satanás y quedando destrozados. Hoy están tan debilitados y apáticos que no tienen inclinación alguna por hacer caso a la obra de Dios” (‘Obra y entrada (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”). La revelación en las palabras de Dios es un retrato real de la vida humana. Pensé en cómo había pasado mis días, ahogado en un mal de amores, viviendo en un mundo imaginario de “amor romántico”. Me encontraba inextricablemente atrapado, y no tenía ninguna idea de que estos eran trucos de Satanás para burlarse de las personas, trampas diseñadas para atrapar a la gente y hacerla vivir sin objetivos y sin la tendencia de darse cuenta de la obra de Dios. Aunque me llamaba a mí mismo un creyente en Dios, pasaba mis días preocupándome y trabajando duro por amistad y amor, y si las circunstancias no hubieran cambiado para mí, todavía creería en esas “promesas de amor eterno” y “amigos leales”, y nunca habría escapado de ello. Debido a la ruptura con mi novia, corté todas mis relaciones con mis compañeros; sin ese ambiente tan ruidoso podría aquietar mi corazón, y dedicarme a mi fe en Dios. En las reuniones, me comunicaba con mis hermanos y hermanas y, lentamente, mi corazón herido comenzó a sanar. Sentí el gozo que había perdido hacía tiempo, ya no estaba perdido ni vivía en dolor. Debido a que no había interrupciones del mundo exterior, pude calmar mi mente y enfocarme en las reuniones. Me interesé más y más por la fe en Dios, y desde ese momento comencé a cumplir con mis deberes.

    Cuando mis parientes supieron que yo creía en Dios, la molestia que me provocaban no tenía fin. Pensaban que no tenía nada que hacer creyendo en Dios a tan temprana edad. Mi tía materna a menudo me pedía favores, mi tía paterna me pedía que hiciera negocios con ella, incluso mi madre adoptiva me presionaba para que me casara; me decía que ella cuidaría de mi hijo cuando naciera (porque ella no tenía hijos propios), y mi abuela lloraba y decía: “No tengo absolutamente ninguna objeción en contra de que tus padres crean en Dios, porque ellos trabajaron la mitad de su vida y dieron todo lo que tenían por vosotros, así que es tiempo de dejarlos descansar. Tú deberías enfocarte en comenzar una familia y una profesión”. Luego continuó describiendo cómo mi padre había crecido en la pobreza, cómo comenzó desde cero, cuánto había sufrido, cuán duro había trabajado, y decía que yo estaba en ese buen ambiente y que no tenía ideales. Su repentina “preocupación” por mí era muy halagadora. Yo estaba confundido, porque parecía que lo que todos ellos decían estaba bien, que todos querían lo mejor para mí, y como eran mis parientes más cercanos, desde luego, no me lastimarían. Si no había hecho nada cuando era joven, ¿qué me sucedería cuando fuera más viejo? Estaba viviendo en refinamiento, y aunque sabía que esta era una batalla espiritual, ya no tenía fuerzas para luchar. En una reunión, un líder me mostró este pasaje de la palabra de Dios: “Durante miles de años, el pueblo chino ha llevado una vida de esclavo, y esto ha restringido sus pensamientos, sus conceptos, su vida, su lenguaje, su conducta y sus acciones hasta el punto de quedar sin la más ligera libertad. Varios miles de años de historia han convertido a un pueblo vital, poseído por un espíritu, en algo parecido a cadáveres despojado del espíritu. Son muchos los que viven bajo el cuchillo de carnicero de Satanás […]. Por fuera, los seres humanos parecen ser ‘animales’ altamente evolucionados; en realidad, viven y residen con demonios inmundos. Sin nadie que los asista, viven dentro de la emboscada de Satanás, atrapados en sus lazos sin manera de escapar. En lugar de afirmar que se reúnen con sus seres queridos en casas acogedoras y viven una vida feliz y satisfactoria, se debería decir que moran en el Hades, tratan con demonios y se juntan con diablos” (‘Obra y entrada (5)’ en “La Palabra manifestada en carne”). A través de la revelación en la palabra de Dios y la comunicación con mis hermanos y hermanas, me di cuenta de que si bien, externamente, parecían ser mis parientes y que sus palabras estaban de acuerdo con las necesidades de mi carne, sus pensamientos, conceptos, vida, lenguaje, acciones y comportamiento estaban limitados debido a la corrupción de Satanás. Son personas no creyentes, todos sus puntos de vista y todo lo que hablan proviene de Satanás, y lo que persiguen son los deseos malignos de la carne, ninguno de los cuales está de acuerdo con la verdad, y como no tengo nada de la verdad ni discernimiento, tener mayor contacto con ellos sólo me degeneraría más. No ganaría nada de eso, ellos me podrían traer más perdición. En ese tiempo, tenía un poco de entendimiento acerca del dicho “todos los incrédulos son el diablo”, sobre lo que mis hermanos y hermanas hablaban a menudo, pero yo todavía no lo comprendía por completo. Más tarde, Dios proveyó las circunstancias que me mostraron la verdadera esencia de los lazos familiares.
    ……

    Xiaodong Provincia de Sichuan

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